Un "bichito" (pequeño) de los mios que asiste al comedor, apareció el lunes pasado con gafas, él muy sonriente y llamando la atención (como siempre) no paraba de dar saltos para que yo le mirara, así que para que se fuera contento a lavarse las manos antes de comer le dije :
- Eiii que guapo estás con gafas, tendrás que tener cuidado no vayas a romperlas, que eres un desastre.
- Ya, pero no pasa ná seño tengo otras por si acaso... me respondió.
Una vez que todos o casi todos terminaron de comer, monitoras y alumnos salimos al patio, me volví a encontrar con él, me pidió que le cuidara las gafas ya que iba a jugar a fútbol, así que las metí en su funda y las guardé en el bolsillo de mi bata, le pregunté:
- ¿Las gafas las tienes que llevar siempre puestas?
A lo que me contestó:
- ¿Qué dices seño? ¿Estás loca? Siempre no, para lavarme la cara me las tengo que quitar, ahh y para dormir también, esque si me las dejo no me puedo lavar bien los ojos además que los cristales se mojan y para dormir me pueden hacer daño aparte que se pueden romper.
Me quedé con la boca abierta ante tal contestación y comencé a reirme a carcajadas.
El se quedó asombrado y mirándome raro, supongo que se estaría preguntando de que me reía, comenzó a reirse y no pudiendo aguantar la risa me dijo:
- Eiii que guapo estás con gafas, tendrás que tener cuidado no vayas a romperlas, que eres un desastre.
- Ya, pero no pasa ná seño tengo otras por si acaso... me respondió.
Una vez que todos o casi todos terminaron de comer, monitoras y alumnos salimos al patio, me volví a encontrar con él, me pidió que le cuidara las gafas ya que iba a jugar a fútbol, así que las metí en su funda y las guardé en el bolsillo de mi bata, le pregunté:
- ¿Las gafas las tienes que llevar siempre puestas?
A lo que me contestó:
- ¿Qué dices seño? ¿Estás loca? Siempre no, para lavarme la cara me las tengo que quitar, ahh y para dormir también, esque si me las dejo no me puedo lavar bien los ojos además que los cristales se mojan y para dormir me pueden hacer daño aparte que se pueden romper.
Me quedé con la boca abierta ante tal contestación y comencé a reirme a carcajadas.
El se quedó asombrado y mirándome raro, supongo que se estaría preguntando de que me reía, comenzó a reirse y no pudiendo aguantar la risa me dijo:
- Desde luego seño que, que cosas dices.
